De otros labios también púrpuras

diciembre 28, 2008

Ellos juegan dominó y su infancia es el talismán de Sísifo.
Perderán un poco más de vida cuando muy alta esté la luna
y otro verso sin color se expanda.
(hasta el viento deja en mis manos polvos púrpuras,
ésa es la contradicción que hay en tu nombre)

Ellos no saben que la comadreja del ahora nos persigue;
que hay una calle sin final y el minotauro
cuando nos rompen la inocencia.

Pero el juego no se ensucia en el amor
si sobre el río queda un alga limpia.
Después todo es ciudad y el humo canta.
Otros ritmos nos ayudan y el aire
aprende a rimar con la derrota.

Ellos juegan y el pequeño pierde.
Estoy a su derecha con el útero vacío.

Alma Carla Sandoval
México

A veces pasa que...

diciembre 27, 2008

“Si dejas una esquina tuya al descubierto, no habrá forma de sostener el orden del universo”

(Camilo Rodríguez)


No sé cómo empezar esta historia. A veces, creo que soy una adolescente que se sonroja cada vez que te ve y que no sabe qué decirte o qué hacer para llamar tu atención. Por eso, te mando mensajes en la noche, y también porque siempre pienso en vos.


Cada vez que cierro mis ojos estás ahí, la mirada dulce y el cabello desacomodado. Los zapatos verdes que llevaste a Puntarenas y el short gris que usaste para dormir, justo a la par de mi cama, mientras yo te veía embobada. Tu risa amplia durante el acto protocolario, que se llevó toda mi atención. Ahora que lo pienso, no escuché una palabra del discurso. Mientras caminábamos en la marcha, te buscaba insistentemente, aunque esa fue la primera vez que te vi.


Sos una amplia hoja. Si escucho mi nombre en tus labios, explota el rocío y la sabia. Percibo tantas líneas en tu mano: recuerdos, dolores y alegrías. Te miro embobada y no sé si lo notás. Me divierto contando los camanances de tu rostro, mientras sueño que los beso.


En el fondo, sé que me gustas pero no te lo digo.


Hoy

diciembre 16, 2008

No deja de asombrarme el hecho de que, lugares con tantas carencias como Sixaola, Batan y Telire sean siempre embestidos por los desastres naturales, por la violencia y... por que no? por el olvido colectivo.

Ha sido muy interesante todo lo que ha ocurrido estas últimas semanas. Desde las evacuaciones y los sonidos de sirena, hasta los pleitos por las ayudas que vienen de San José.

Me gusta sentarme en cualquier parte a ver pasar el mundo, siempre lento. En limón es particularmente lento y el colorido de su gente y sus circunstancias que bien podrían componer un cuadro de Miró me cautiva profundamente.

Pero hoy en particular, me conmueve la desesperanza, el dolor y la fe. El trabajo de tantas manos llenas de barro y suciedad. La risa de los niños, ajenos a la emergencia. El sueño de una anciana tendida en la hamaca de gangoche al pie del río que hoy tiene un curso nuevo en Amubrë.

Hoy, me lleno los ojos de sudor y polvo mientras arrancamos los tablones de chonta de la choza de doña Herminia para llevarlos 200mts al norte, y armar otra vez el rancho ahí donde ya no se lo lleve el río. El estómago, se me llena de plátano majado y agua de río, esperando en Sibö que no venga contaminada, porque en esta comunidad todavía no llega el acueducto ni la electricidad.

Las botas, se me llenan de historias y recuerdos que voy majando por el camino, donde antes estaban las 2 hectareas de plátano de Eustacia, la hectárea y media de Elda, la media hectarea de Gloria, toda la finca de Alba... Y la lista continúa, infinita a veces, si sumo las hectareas perdidas de toda esta gente. Este banano solo sirve para los cerdos.

¿Por qué será que el dios de los blancos sigue invadiendo nuestra tierra?- me preguntó una anciana hija de un awá. Quedé pasmada, ¿cómo explicarle que es la lluvia... que Amubrë se inundó porque ni la Municipalidad ni la CNE construyeron el dique donde los vecinos habían dicho que se iba a salir (y donde, curiosamente ocurrió)?.... ¿cómo explicarle que ellos no habrían quedado incomunicados si los dirigentes el proyecto Nacazcol no se hubieran robado los dineros que iban para la construcción del puente?....

Los pulmones se me llenan de silencio, igual la boca. Quedo tendida en el suelo bajo los cadáveres de hormigas, mosquitos y cucarachas, mirando el techo de hojas que tiene ese rancho. Hoy me lleno de preguntas. ¿Será que los gobiernos de los blancos son como su dios?