
El domingo 20 de julio llegué a Ruinas de Copán. Después de 4 horas de viaje desde el Salvador, algunas paradas para recoger turistas y para desayunar pupusas por supuesto. Paque 7$ por entrar al parque y poder caminar por la ciudad y los túneles en los que, siglos atrás, se levantaba una impresionante civilización (Sí! porque contrario a la mentirita que nos dijeron en la escuela, nuestros pueblos originarios si eran y son civilizados).

A las y los centroaméricanos la entrada les cuesta 5$ al parque y 2$ a los túneles. El resto de extranjeros debe pagar unos 40$ por el mismo recorrido. A mí me parece bien, la ciudad maya necesita mantenimiento. Ojalá no ocurra el mismo proceso de deterioro que está pasando con Machu-Pichu.
Este fue nuestro guía durante el recorrido, un vaqueano con muchísimo conocimiento, quién amablemente me explicó que cada 25 de abril (fecha de mi cumpleaños) se realiza un acto simbólico para agradecer a los dioses por la bondad y los tiempos de bonanza. Resulta, que ese día toman dos gallinas, las matan y luego las cocinan. Una la preparan con todos los condimentos y olores, mientras que la otra debe prepararse sin sal. La segunda gallina es enterrada completa, junto con los huesos de la primera gallina que debe ser comida por toda la familia sin dejar absolutamente nada más que los huesos. Así, se agradece a las deidades hasta la fecha.
Parte de las edificaciones para llevar a cabo el juego de pelota.Competían dos equipos, y era un gran honor ganar el juego.
A los ganadores, se les sacrificaba a los dioses, mientras que los perderores eran muertos como esclavos y sin honor.
Altar que Dieciocho Conejos le dedicó a su padre Homo Jaguar.El círculo a la izquierda era utilizado para los sacrificios.










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