Retazos históricos

agosto 06, 2008

Sin lugar a dudas, haber encontrado el Museo de la Imagen y la Palabra (MUPI) en las cercanías de San Salvador, ha sido uno de los descubrimientos más interesantes de los últimos meses. Este viaje en general.

Una descubre que las diferencias entre nuestros países centroamericanos no son tan grandes, o más bien, que desde nuestras diferencias hay muchos puntos de encuentro (y re-encuentro), muchísimos!

Acá les dejo algunas imágenes de este lugar, y algunos datos interesantes para la reflexión y el pensamiento; o cuando menos, podría leerse como cultura general, que bien nos caería a más de un tico y tica; a ver si nos salimos de esta domesticación y cultura del "no me importa."



"Un nuevo pacto, esta vez entre el ejército y la democracia cristiana dio paso a una segunda junta de gobierno a principios de 1980. De acuerdo a los términos del pacto, el ejército permitiría a la junta de gobierno demócrata cristiana impulsar algunas reformas a cambio de que ésta no interviniera en los asuntos de aquél. De esta manera, los demòcratas cristianos, apoyados por el gobierno de Estados Unidos, introdujeron reformas, pero, al mismo tiempo, permitieron que el ejército se constituyera aún ,más en un poder paralelo y llevara adelante su política de exterminio de las organizaciones populares. (...) Además de profundizar la militarización de la sociedad, este pacto reforzó la actividad de los escuadrones de la muerte. (...)



La gigantesca ola de represión aceleró y radicalizó la hora de la insurrección. Se estaba llegando al límite donde la situación debía decantarse de manera definitiva y militar. La solución de centro, propuesta tardíamente y ejecutada torpemente por la democracia cristiana y Washington, solamente sirvió para precipitar el país a la guerra civil. En realidad, se trataba de una variante de la solución oligárquica." (Rodolfo Cardenal, 2007)



Montaje de "Radio Venceremos."


Las y los valientes guerrilleros transmitían desde cualquier lugar que se pudiera; la motaña, una cueva, un árbol, la ofensiva misma... Todo, con tal de mostrale al pueblo salvadoreño la realidad de la guerra, de la lucha por la justicia y la libertad y de la esperanza siempre viva en la sangre que, aún hoy, abona esas tierras guanacas.


Afiche del pueblo Lenca y Pipil.

Quienés han vivido (y sobrevivido) a siglos de violencia, muerte, repudio y amenaza; exterminios y saqueos; y quienés aún hoy, continúan viviendo la violencia del silencio y la invisibilización. En el último censo nacional del Salvador, no fueron tomados en cuenta. Por eso lo denuncian! Porque lo que no se nombra no existe... y nuestros pueblos originarios sí que existen!!




Caminando por el museo, descubro una sala en donde se rinde homenaje a algunos/as héroes de la guerrilla. Entre estas figuras, descubra una que llama poderosamente mi atención. Se trata de Arlen Siu Guazapa, una comandanta revolucionaria (y que me disculpe la real academia española) quien murió en batalla. Su verdadero nombre era Celia Margarita Alfaro Muncía, sin embargo las tierras guazapeyas la llamaban profundamente, de ahí su nuevo nombre.

Su hermano, le escribe un poema luego de su muerte, titulado Poema Siempre Inédito. Transcribo una parte:

...Porque no te esperaste, hermana
a que el sol fuese más grande
y que en la casa de los pobres
hubiera pan, amor y hasta esperanza
(...)
Hoy te he deshojado rosas contra
el viento, y eché claveles y
guirnaldas en los ríos y
en los caminos de mi pueblo
que es donde tu te encuentras
repartida en abrazos y "mimos" para
los niños tristes que te dieron aliento.

Jorge Eduardo. Junio 26, 1985.



Recuerdo en Arlen Siu Guazapa, que a las mujeres nos toca siempre el patriarcado y la misoginia, aún cuando luchamos por la justicia y la libertad. En la biblioteca del MUPI me encuentro una investigación realizada por las Dignas (organización feminista) muy interesante, titulada "Las relaciones de género y la subjetividad en los proyectos revolucionarios".

Hablan sobre las vivencias de las mujeres en la guerrilla: la expresión de la sexualidad, el placer, la maternidad, la preferencia sexual, la violencia basada en el género...



"Recuerdo que tenía grandes ideales en torno a emparejarme con guerrilleros, en medio de la guerra soñaba y escribía historias de amor entre combatientes; tuve tres compañeros que murieron, así que siempre se em quedaba truncada la historia. Mi sexualidad estaba ligada al gran amor que le tenía al compañero, no sentía placer aunque creía que sí, pero ahora me doy cuenta que lo que sentía era amor por ese compañero, él si tenía placer pero a mí ni se me pasaba por la cabeza que las mujeers pudiéramos tener orgasmos. Además, eran unas condiciones horribles para tener relaciones, en medio de un montón de gente, pasaban las postas de seguridad y si oían algún ruido te alumbraban con la lámpara; mis compañeros siempre me reclamaron mi falta de deseo y yo les decía que no me podía concentrar allí, quizás era por los tabués religiosos..." (Pág. 81)




"Cuando tenía 22 años, mi compañero, con el cual llevaba tres años, tuvo problemas de seguridad y la organización nos envió a dar cobertura a una casa; nuestra relación era lindísima hasta que comenzamos a convivir juntos; no se qué pasó, estábamos hablando en la cama, dije algo y él se enfureció tanto que me golpeó y me dejó la cara morada." (Pág 84)

"Entré al FMLN cuando tenía 32 años, viví muchos años en un campamento guerrillero y creo que sí había mucha promiscuidad sexual en los campamentos. Vivíamos una libertad sexual entre comillas, llena de sentimientos contradictorios: por un lado, sentíamos que teníamos posibilidad y derecho de hacer lo que quisiéramos pero al mismo tiempo, la imágen que el medio nos devolvía era que no estaba bien que hiciéramos lo que quisiéramos. Había cierta presión para que fuéramos "solidarias" (eso significaba ser putas) pero si no nos comportábamos así, entonces éramos machorras, o sea lesbianas. Esa concpeción de puta (o "putilla" como le decían) se mezclaba con tu trabajo y era motivo de desvalorización, te lo sacaban a la hora de darte una responsabilidad aunque no te lo decían directamente, decían que había algo... y no promoción flotaba en el aire." (Pág. 85)