¿Cómo poner con palabras las sensaciones?...
Un destello de luz caminando por la calle, una fotografía grabada en la memoria de mi computador, un leve olor a despedida, un rbeso robado, un set de sonrisas, un triptico sin terminar, una canción que por más que la pienso no logro componer, un nudo en el pecho y un descubrimiento asombroso.
Todo eso ronda mi cerebro estos días, además de los capítulos generales: Derechos Humanos, estrategias de sobreviencia, denuncias en el juzgado, trova, fotografía, incidencia política, rutas de aprendizaje...
La cuestión es, que sigo con muchas dudas en la cabeza. La edad de las preguntas, dice una amiga, así son los veinticinco.
Yo me siento como esta fotografía. Es de hace casi dos años, y sigo (de algún modo) siendo igual. Obvio que el peso ha aumentado y la panza (sobre todo). Lástima que dejé el boxeo, era un buen ejercicio. De cualquier manera, lo que pienso lo escribo y continuo poniendole música a las cosas... A veces no es suficiente. Pero sigo caminando en gris, bohemia y clave de sol.
¿Por qué una mae que es buena nota, linda, interesate, inteligente, con un buen brete, convencida de la lucha por los Derechos de las y los humanos/as, artista, hábil, divertida.... Esta sola?... Le escribía eso a mi amiga Tania en el Salvador, y ella muy calmada me respondía: -Mirá lo mismo me preguntaba yo, hasta que descubrí una cosa, que la persona que una espera aparecerá cuando una esté lista para que aparezca- Muy linda la respuesta, pero nada práctica para esta amiga ansiosa.
Pero, y si ya apareció y yo no la vi. Pero, y si ya apareció y no se ha dado cuenta. Pero, y si ya apareció y ya se fue. Pero,y si no es nadie que conozco. Pero, y si no aparece nunca. Pero... Pero... Pero... Por suerte existen las amigas.
Yo estoy entre emails escritos y recibidos, que busco felizmente en mi computadora y tiendo a releer. Estoy entre propuestas de café y cerveza, mensajes de texto que van y vienen, canciones que practico y re-invento, recuerdos fugaces, intentos por comprenderlo todo y entradas para la danza el domingo.
¿Es posible que una comience a despedirse sin haber comenzado si quiera?... y lo peor, ¿que eso duela, que te provoque llorar, que te den ganas de mandar lo políticamente correcto por un tubo?
Una anda tranquila por la vida, y de pronto aparece alguien y suena esa campanita de alarma que te anuncia lo esperado: alguien te gusta, de veras que te gusta y más que eso, te interesa! Y vuelven las preguntas, todas las anteriores, y algunas adicionales.
Finalmente, queda solo esperar y dejarse sentir. No puede ser tan malo, que después de andar por la vida sin intereses particulares, aparezca de pronto una invitación a tomar café, o al cine o a caminar por la vida.

0 comentarios:
Publicar un comentario en la entrada