Bitácora

agosto 22, 2008

En medio de esta montaña verde, te extaño.
Siböju debería llamarse el reino de las mariposas: monarca, azul, filaetria... tantos pedacitos de color volando por los aires celestes de este bosque. Ese aletear de risas, brillos y juegos circulares que se pierden entre las distintas tonalidades de verde.

El río de madrugada me embriaga de respeto. Se envuelve en niebla, y yo me pregunto por el dímanu siempre asechante.
Me pregunto también, si disfrutarías tanto como yo estar aquí. ¿Alguna vez has venido a Talamanca?... ¿Haz cenado plátanos verdes y gallina?... ¿te ha picado un papalomollo alguna vez, o has tenido que caminar por horas y horas porque el último bus del día te dejo?...
Me siento en una piedra en el centro de este pequeño riachuelo. Cierro los ojos, y estás ahí. Esa sonrisa que robe...
Un caballero me cambia la visión. Shkena boy- me responde cuando lo saludo. La pronunciación del cabécar al bribrí cambia muchísimo. Aunque yo, en bribrí o en cabécar querría decirte "Ye kibe kiane"
La locura de la vida, consiste en que, sin conocerte y sin conocerme, estoy viviendo de la esperanza de que existás.